BLÉPIRO.

¡Si no está en casa! ¡Si se ha escurrido yo no sé cómo! Por lo cual temo no me esté jugando alguna mala partida.

EL HOMBRE.

Por Neptuno, entonces te pasa lo mismo que a mí. También mi mujer ha desaparecido llevándoseme el manto que suelo usar; y no es eso lo peor, sino que también me ha cogido los zapatos, pues no he podido encontrarlos en ninguna parte.

BLÉPIRO.

Por Baco, ni yo mi calzado lacedemonio; y como apremiaba la necesidad, me he puesto a toda prisa sus coturnos, por no ensuciar la colcha, que está recién lavada.

EL HOMBRE.

¿Qué podrá ser esto? ¿Le habrá convidado a comer alguna de sus amigas?

BLÉPIRO.

Eso creo yo; porque no es mala, que yo sepa.