CARIÓN.

¡Ea, cesen los jocosos insultos! Entonad otro género de versos. Yo voy a entrar en casa y a coger, a escondidas de mi amo, un poco de pan y carne: en cuanto lo coma volveré al trabajo.

CREMILO.

El deciros salud, conciudadanos míos, es una fórmula vieja y muy gastada; prefiero, pues, abrazaros cordialmente por la prontitud y buena voluntad con que habéis acudido. Procurad ayudarme con igual eficacia en todo lo demás, y lograremos entre todos salvar al dios.

CORO.

Pierde cuidado. Verás brillar en mis ojos la mirada de Marte. Sería absurdo, en efecto, que los que por tres óbolos nos estrujamos diariamente en la asamblea, nos dejáramos arrebatar a Pluto en persona.

CREMILO.

Veo a Blepsidemo que se acerca a nosotros. Su andar precipitado me demuestra que ha oído algo de lo que ocurre.


BLEPSIDEMO.