LA POBREZA.
Como no puedes refutar mis argumentos, alborotas y dices necedades.[591]
CREMILO.
¿Cómo, pues, huyen todos de ti?
LA POBREZA.
Porque mejoro sus costumbres. Más claramente vemos lo mismo en los muchachos; huyen de sus padres, que solo anhelan su dicha. ¡Tan difícil es distinguir lo que es justo!
CREMILO.
Dirás también que Júpiter no sabe distinguir lo que es bueno, porque tiene riquezas.[592]
BLEPSIDEMO.
Y nos envía la pobreza.