Cuando le servías vino de Tasos.

LA VIEJA.

Ponderaba la ternura y brillantez de mis ojos.

CREMILO.

No era lerdo el mozo. ¡Qué bien sabía explotar a una impúdica vieja!

LA VIEJA.

Creo, por tanto, querido mío, que Pluto obra muy mal al conducirse así, después de haber prometido su constante ayuda a las víctimas de cualquiera injusticia.

CREMILO.

¿Qué quieres que haga? Dilo, cumplirá tu deseo.

LA VIEJA.