MUJER SÉPTIMA.

¡Pobre del que te lleve! Le sacudiré con esta antorcha.

EURÍPIDES.

«¿Me prohíbes que me lleve a Esparta a mi esposa, a la hija de Tíndaro?»

MUJER SÉPTIMA.

Me vas pareciendo un redomado bribón, cómplice de ese otro canalla. No sin razón charlabais tanto de Egipto.[144] Pero ese a lo menos tendrá su merecido. Ya vienen el Pritáneo y el arquero.

EURÍPIDES.

Esto va mal. Tengo que retirarme con precaución.

MNESÍLOCO.

¿Y qué haré yo, infeliz?