EURÍPIDES.
Tranquilízate. Mientras me quede un soplo de vida, no te desampararé, a menos de que mis infinitos ardides me abandonen.
MNESÍLOCO.
En este anzuelo no ha caído nada.
EL PRITÁNEO.
¿Es ese el bribón que nos ha denunciado Clístenes? — ¡Eh, tú, no te escondas! — Arquero, átale a ese poste, y sujétalo bien: encárgate de su guarda, y no permitas que nadie se le acerque: si alguno se aproxima, hazle huir a latigazos.
MUJER SÉPTIMA.
Excelente orden; pues hace un instante que por poco se me lo lleva otro bribón.
MNESÍLOCO.