Le respondí que se trataba de algunos graves disgustos con su familia. Moro era un hombre exageradamente sensible...

—Espero que curará pronto de la herida y que no volverá a empezar. Sería bien deplorable que un joven tan inteligente y simpático se escape ridículamente de este mundo donde sin duda ha de representar un lucido papel. Los jóvenes de imaginación se figuran las contrariedades de la vida como insuperables. Más adelante vemos que todo puede superarse menos la muerte.

Diez o doce días después me anunciaron que Rodrigo y Natalia llegarían a la mañana siguiente. Fuí a comer a casa del General, donde aquella noche había otros tres o cuatro invitados. Se quería festejar la llegada de los novios. Encontré a éstos risueños y felices en su llena luna de miel. Céspedes estaba más locuaz que de ordinario y usaba bromas con todos los comensales, incluso conmigo. Sin embargo, en aquellas mismas bromas, que sin duda él juzgaba inocentes y chistosas, yo percibía un dejo amargo que continuaba haciéndomelo repulsivo. En vano me recriminaba aquella extraña repulsión achacándola ahora más que nunca al afecto y a la compasión que me inspiraba mi amigo Sixto. Me era imposible vencerla: todas las palabras de aquel hombre me sonaban a falso como monedas de plomo.

Después de comer hubo sesión musical. Natalia tocó algunas tandas de valses alemanes y Céspedes también arañó un poco el violín y cantó varias romanzas, entre ellas, por supuesto, la imprescindible «Mal haya la ribera del Yumurí».

Sin embargo, observé que Natalia, en medio de su alegría, padecía algunas distracciones y me miraba de vez en cuando con cierta curiosidad y como si quisiera hablarme. En un momento en que su marido cantaba vuelto de espaldas a nosotros, vino silenciosamente a sentarse a mi lado, me tomó una mano y me dijo al oído:

—¿Cómo sigue nuestro amigo?

—Ya está bastante bien. Creo que el lunes podrá levantarse.

Guardó un instante silencio y al cabo volvió a preguntarme con la misma voz de falsete:

—¿Tú sabes por qué ha querido matarse?

—Sí; y tú también.