—Un sello que pienso aplicar sobre las dos obras que voy a dar a luz y sobre todas las demás que escriba en adelante.

—¿Pero qué dice aquí? No leo nada.

—No hay palabras; no hay más que una figura. Obsérvala bien.

—Parece una mancha de tinta.

El ingenioso Sánchez sonrió con benevolencia.

—Fíjate bien.

—Pues no puedo descifrarla—repuso después de sacarse los ojos y dar vueltas al papel cerca de la ventana.

—Es un zoófito.

—¿Cómo?

—La figura de un zoófito.