—Perfectamente. Es una niña muy bien educada, muy simpática: además yo la quiero como una hija. Ya ves; ha sido siempre la amiga íntima de mi Paz…. Has tenido una elección feliz….

Castro volvió a sonreír maliciosamente y repuso:

—Mire usted, tía, yo bien quisiera casarme con una mujer de nuestra clase…. Pero usted bien sabe que estoy completamente arruinado…. Las jóvenes de la nobleza, por desgracia, no suelen tener en el día fortuna. Las que la tienen, no me querrán a mí que no puedo ofrecerles más que lo que ellas poseen ya, esto es, un nombre. Por eso me he fijado en una que carezca de él y tenga dinero.

—Está bien pensado. Aunque sea transigiendo un poco, debemos salvar nuestros nombres de la ignominia…. Pero Esperanza es una niña excelente. Se ha educado ya entre nosotros. Será una dama cumplida que te honrará.

El bizarro joven no abandonaba aquella sonrisa de ironía maliciosa.
Guardó silencio un instante, y dijo al cabo:

—¿Sabe usted, tía, qué nombre damos entre nosotros al casarse de este modo?

—¿Cómo?

—Tomar estiércol.

La marquesa sonrió con el borde de los labios; pero poniéndose grave en seguida, replicó:

—No; aquí no se puede decir eso, Pepe. Te repito que esa niña merece un partido brillante. El que va ganando en este asunto eres tú…. ¿Sois novios ya? Hasta ahora no tengo noticia….