Un ingeniero manifestó con indiferencia:
—Es una cuadrilla de mineros que baja en la jaula que sirve de contrapeso a ésta.
—¡Lo ve usted, condesa!—exclamó Salabert en tono triunfal dirigiéndose a la condesa de la Cebal—. Cuando tienen humor para cantar, no serán tan desgraciados como usted supone.
La condesa calló un instante, y dijo al cabo sonriendo tristemente:
—La copla no es muy alegre, duque.
Esto se hablaba en el compartimiento superior. En el inferior, Escosura decía con tono desdeñoso al director de las minas:
—¿Sabe usted que ese jovencito médico ha estado bastante imprudente al emitir sus ideas materialistas?
—Materialista no sé si es. Lo que hace gala de ser, y por eso le adoran los operarios, es socialista.
—¡Peor que peor!
—La verdad es—dijo Peñalver dando un suspiro—que del fondo de una mina se sale siempre un poco socialista.