No sentí por ello escozor alguno. Lo único que sentiría en este mundo es que me volviesen la espalda los hombres honrados y compasivos.
De esta conversación, como de todo lo que vengo leyendo y averiguando he sacado la convicción de que los aliados nada adelantarán arrancando á estos hombres sus cañones si no les arrancan antes sus ideas.
La religión de Francia
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La irreligión de la Francia es el tópico que más se beneficia hoy por sus enemigos. Un fraile á quien yo daba cuenta en España del gran movimiento religioso que aquí se ha operado con motivo de la guerra me decía:
—Sí; se acuerdan de Santa Bárbara cuando truena.
—¿Por ventura en España se acuerdan los hombres de ella cuando el cielo está azul?—le respondí—Porque yo observo que la gran mayoría de ellos no piensa en el otro mundo sino cuando va á despedirse de este, cuando las mujeres de su casa ó de la vecindad le meten un sacerdote en la alcoba y le dicen con más o menos circunloquios: