—Justamente—contestó Hojeda,—las que simbolizaban los años de abundancia y de miseria. ¿No anda por ahí el palacio de Faraón, Martinita?

—No señor, no le veo; lo que sí hay son unos animales muy feos, así como serpientes grandes...

—A ver, mamá, déjame ver...—dijo Carlitos con mucho afán.

Su mamá le puso el estereoscopio delante.

—Son cocodrilos—manifestó enseguida el niño con suficiencia.—Pertenecen a la clase de los reptiles, orden de los saurios, familia de los crocodílidos.

—¡Mucho, mucho, chico!—manifestó el coronel con la misma sorna.

—Todos los animales se dividen en cinco tipos...

—¿Nada mas?

—No señor, nada más: vertebrados, articulados, moluscos, radiados y heteremorfos... Lo que hay es que después se dividen en clases, órdenes, familias, géneros y especies... Los vertebrados se dividen en cinco clases: mamíferos, aves, reptiles, anfibios y peces; los mamíferos en catorce órdenes: bimanos, cuadrumanos, quirópteros, insectívoros, fieras, pinnípedos...

—Vamos, niño, basta—dijo a esta sazón don Bernardo, que comenzaba a ver lo ridículo de todo aquello.