Sin embargo, seguía reteniéndole entre las rodillas. Al fin Miguel, forzándolas un poco, logró salir de ellas, y se dirigió a la puerta. Cuando ya estaba cerca, volvió a llamarle su padre.
—Oyes, Miguel..... ¿No te ha hablado tu tío Bernardo?... preguntole con voz algo alterada.
Miguel se detuvo y no contestó.
—¿No te ha hablado de cierto asunto?
—Sí—murmuró el chico, también cortado.
—¿Y qué te ha dicho?... Cuenta.....
Miguel comenzó a colocarse los dedos de la mano izquierda unos sobre otros y no dijo palabra.
—¿No te ha dicho que ibas a tener pronto una mamá?—articuló el brigadier cada vez más turbado.
—Sí—murmuró sordamente el niño.
—¿Y qué te parece a ti de eso, Miguel?....