—Y tú, ¿qué dijiste entonces?

—Y tan de veras, aunque de padre nada más.

—Y él ¿qué dijo a eso?

—¡Chica, no me acuerdo!—manifestó Miguel soltando a reír.—¡Qué graciosa estás con eso de qué dijiste y qué dijo!

Julia estaba tan interesada y pendiente del relato de su hermano, que no se había dado cuenta de aquellas repeticiones. Quedose un poco cortada; pero concluyó en seguida por reírse de sí misma.

—Mira el retrato de tío Joaquín—dijo en voz alta.—Vivíamos en Sevilla muy cerquita de su casa. Es fiscal de la Audiencia y tiene las tres hijas que vas a ver... ésta es la primera, Sofía.

—¡Uf qué fea!... Dispénseme VV., no he podido remediar este grito...

—Di lo que gustes—manifestó la brigadiera.—Hace ya tiempo que estamos todos en ello.

—Mira la tercera, Gertrudis.

—Pues ésta es más fea aún.