—Y si yo no hubiera sido hermano de Julia y la galantease, ¿qué hubiera V. hecho?
—Pues nada... hubiéramos ido al terreno.
—¿A qué terreno?
—Al del honor. Nosotros, los militares, estamos más comprometidos que VV., los paisanos, cuando llegan estos casos. A nosotros el uniforme nos obliga a no transigir...
—Con que una muchacha prefiera a otro, ¿verdad?
—No señor, no es eso; entre nosotros hay ciertas leyes... Lo que en otro cualquiera no es cobardía, pongo por caso, en uno de nosotros lo es... Luego hay el espíritu de cuerpo... Si los compañeros saben que V. no ha quedado encima en cualquier cuestión, le dejan de saludar y le obligan a salirse del cuerpo... La verdad es que la milicia es una cosa muy seria, y que no se puede jugar con ella.
—Mucho—afirmó Miguel gravemente, lanzando al aire una bocanada de humo.—¿Y cuánto tiempo hace que es V. militar, Sr. Utrilla?
—En la academia—respondió el cadete después de vacilar un poco y toser—no llevo más que seis meses... pero me he estado preparando antes dos años con un comandante del cuerpo... y en realidad, desde que uno entra en la academia preparatoria, ya se le considera como militar.
—Mucho—volvió a afirmar Miguel inclinando la cabeza.
—Dentro de quince días nos examinamos del primer semestre; si salgo bien, me faltarán cuatro años y medio nada más para salir a teniente del cuerpo...; por supuesto, si no pierdo algún semestre. Hacen falta oficiales; de modo, que lo más probable es que no aprieten mucho... Además, estos quince días pienso estar empollando el álgebra. Soy un hombre muy especial. ¡Caramba, si no fuera su hermanita, algo mejor andaría yo de ella! En dibujo estoy bastante bien... ¡claro, como que mi padre me ha hecho dibujar desde los diez años! En topografía tampoco ando mal. Al único que tengo miedo, es al tío del álgebra... ¡Es un tío más marrajo y más seco! Sale uno al encerado a exponer un teorema, y a lo mejor se equivoca, porque es muy fácil equivocarse... ¿V. cree que se lo advierte? ¡Nada! El muy perro se queda serio como un poste, y V. no sabe que se ha equivocado hasta el fin, después de una hora...