—Adonde la proporcionan mejor en Madrid; al circo del Príncipe Alfonso.
Y así se verificó rápidamente. Oyeron el concierto que en las tardes dominicales de primavera allí se celebraba y ya de noche se restituyeron a su casa, no sin haber dado antes una vuelta por la confitería para comprar los postres de la comida.
—¡Buen día...! ¡Superior, hija, superior!—exclamaba Cirilo después de comer, reclinado cómodamente en una butaca y saboreando una taza de café al par que chupaba un fragante tabaco de la caja que el día antes le había regalado Reynoso.
—¿Te has divertido? ¿Has estado a gusto con tu mujercita?—le respondía Visita, que también tomaba café sentada a su lado en una sillita baja.
—Con mi mujercita estaría yo a gusto aunque viviese en una zahurda comiendo berzas y pan negro.
Y al mismo tiempo se inclinó para besar sus cabellos. Hubo una larga pausa en que ambos parecían paladear su dicha enternecidos.
—¿Sabes lo que estoy pensando?—profirió ella al cabo buscando a tientas su mano y apretándola tiernamente—. Pues pienso que si yo no fuese ciega no te querría tanto como te quiero... y me parece que tú tampoco me querrías a mí de este modo. Por tanto que no seríamos tan felices.
—Quizá sea como piensas—repuso él inclinándose otra vez para besarla—. Pero daría la vida por que recobrases la vista.
—Y estoy pensando también que el invierno próximo lo vamos a pasar aún mejor que este, porque tendremos en Madrid a don Germán y a Elena, y más cerca aún de nosotros a Clara y Tristán... Ya ves, vienen a vivir a cuatro pasos de aquí, en la calle del Arenal. Todas las noches al teatro es monótono y además costoso: algunas iremos a su casa, o vendrán ellos a la nuestra. ¿Qué gusto, verdad? ¡Qué tertulitas íntimas, agradables, vamos a tener aquí los cuatro!
En aquel instante sonó el timbre de la puerta y la doncella se presentó anunciando al señorito Tristán. Este apareció detrás de ella. La faz de Cirilo y la de Visita se iluminaron con una sonrisa de alegría. La de aquél se apagó, sin embargo, al observar el rostro serio y contraído del joven.