«Señores de Candore.»

«Señora doña Blanca de Candore.»

Estos nombres se presentaban sin cesar ante sus ojos quemados por la fiebre. Desde la víspera aquello era un diluvio de telegramas de felicitaciones, prospectos de proveedores, papeles con escudos nobiliarios, sellos franceses y extranjeros.

Estaba Liette haciendo metódicamente su clasificación, cuando el timbre la llamó de nuevo al aparato Morse...

Era un nuevo telegrama para el castillo.

«Señorita doña Blanca de Candore.»

¡Este estaba doblemente atrasado de noticias!

Maquinalmente tradujo palabra por palabra las señales cabalísticas marcadas en el rollo de papel, y las transcribió en el libro:

«Señorita... el hombre... con quien... va usted a... casarse... es mi... esposo... ante la ley... inglesa...»

La pluma se detuvo en los dedos temblorosos de la empleada.