La luz del nuevo día viene por fin a iluminar esta escena de confusión que puede haber durado entre diez minutos y dos horas. Yo no tengo noción del tiempo que ha transcurrido. Sólo sé que después de un momento el comisario ha reiterado la orden de cesar el fuego y que, al pretender el trompa del escuadrón traducírsela melódicamente, le arrebató el clarín con espanto como si fuese la trompeta del Juicio final. Me he puesto de pie y le he dicho:
—Es una sabia medida, comisario; el clarín es un instrumento belicoso. Otro toque más y nos agarramos a tiros entre nosotros. Por lo demás, el instrumento de la policía es el pito...
Debía haber dicho el silbato, porque esta observación última ha desagradado evidentemente al voluminoso comisario. Repara en mí con fijeza, y bruscamente me interroga:
—¿Y usted quién es?...
—Usted no me conoce—replico sonriendo.
—Por eso se lo pregunto.
Antes de que pueda ordenar rápidamente mis recuerdos, para explicar el encadenamiento de circunstancias que me han traído aquí, el prudente funcionario ordena:
—¡A ver! ¡Sáquenle ese máuser!... ¡Pálpenlo de armas! ¡Pásenlo a mi despacho!
El trompa del escuadrón me arrebata tan violentamente el arma, que estoy a punto de perder el equilibrio. Extiendo las manos como balancín y veinte fusiles me apuntan de frente. Quedo con los brazos extendidos, inmovilizado por el terror, mientras el sargento fornido y retacón procede a la operación de palparme. Según la acepción corriente, palpar significa tocar exteriormente con las manos. En la práctica policial consiste en meter la mano hasta el codo en los bolsillos del presunto malhechor. Me despojan así de mi llavero, mi reloj, mi cigarrera vacía y mi billetera casi exhausta. Luego, con una escolta digna de un regicida, me hacen entrar en una habitación y me ponen de cara a la pared, en un ángulo de la estancia. No puedo hablar ni darme vuelta.
Estoy de penitencia como hace veinticinco años en el colegio y tengo una hambre también como la de entonces. Para saber lo que es apetito hay que ser pupilo o estar preso...