Cortesía. Averiguaron era la cortesía y el honrar á todo el mundo.
Aquí se vende, preguntaba uno, lo que es proprio, no lo ajeno.
¿Qué mucho es eso?, dijo Andrenio.
Sí es. Que muchos os venderán la diligencia que no hacen, el favor que no pueden y, aunque pudieran, no lo hicieran.
Fuéronse encaminando á una tienda, donde con gran cuidado los mercaderes los hicieron retirar y con cuantos llegaban hacían lo mismo.
¿Ó vendéis, ó no?, dijo Andrenio. Nunca tal se ha visto, que el mismo mercader desvíe los compradores de su tienda. ¿Qué pretendéis con eso?
Gritáronles otra vez que se apartasen y que comprasen de lejos.
¿Pues qué vendéis aquí? Ó es engaño ó es veneno.
Estimación. Ni uno ni otro; antes la cosa más estimada de cuantas hay, pues es la misma estimación, que, en rozándose, se pierde. La familiaridad la gasta y la mucha conversación la envilece.
Según eso, dijo Critilo, la honra de lejos. Ningún profeta en su patria. Y si las mismas estrellas vivieran entre nosotros, á dos días perdieran su lucimiento. Por eso los pasados son estimados de los presentes y los presentes de los venideros.