¿Pues, señor, le dijo el mercader, ya no se os ha dado?

¿Cómo dado?

Sí, que yo lo he visto por mis ojos, dijo otro.

Enfurecíase Andrenio negando.

Dice verdad; aunque no tiene razón, respondió el mercader: que, aunque se le han dado, él no la ha tomado. Tened espera.

Iba cargando la gente y el amo les dijo:

Señores, servíos despejar y dar lugar á los que vienen, pues ya tenéis recado.

¿Qué es esto?, replicó Andrenio. ¿Os burláis de nosotros? ¡Qué linda flema por cierto! Dadnos lo que pedimos y nos iremos.

Sufrir. Señor mío, dijo el mercader, andad con Dios, que ya os han dado recado y aun dos veces.

¿Á mí?