Serenísimo Señor:
Arco vistoso y bienvisto el que tantas tempestades serena, brillante rayo del planeta cuarto y rayo ardiente de la guerra. Hoy en emulación de las aceradas hojas de Belona, siempre augustas, siempre victoriosas, en la hercúlea mano de V. A. llegan á tan florecientes plantas estas de Minerva, prometiéndose eternidades de seguridad á sombra de tan inmortal plausible lucimiento. De hojas á hojas va la competencia y no estraña, pues con igual felicidad suelen alternarse las fatigas de Palas valiente y las delicias de Palas estudiosa, y más en un César novel, gloria de Austria y blasón de España. La edad, Señor varonil, maldelineada en estos borrones, bienideada en los aciertos de la anciana juventud de V. A., vincula su patrocinio en quien toda la Monarquía Católica, su desempeño, inaugurando que quien, cuando había de ser joven, es tanto hombre, cuando llegue á ser hombre, será un jayán del valor, un héroe de la virtud y un fénix de la fama.
B. L. P. de V. A.
LORENZO GRACIÁN.
CRISI PRIMERA
Reforma universal.
Renuncia el hombre inclinaciones de siete en siete años: ¡cuánto más alternará genios en cada una de sus cuatro edades! Comienza á medio vivir quien poco ó nada percibe. Ociosas pasan las potencias en la niñez, aun las vulgares; que las nobles sepultadas yacen en una puerilidad insensible, punto menos que bruto, aumentándose con las plantas y vegetándose con las flores.
Pero llega el tiempo en que también el alma sale de mantillas: ejerce ya la vida sensitiva, entra en la jovial juventud, que de allí tomó apellido. ¡Qué sensual! ¡Qué delicioso! No atiende sino á holgarse el que nada entiende. No vaca al noble ingenio; sino al delicioso genio. Sigue sus gustos, cuando tan malo le tiene.
Llega al fin, pues, siempre tarde á la vida racional y muy de hombre: ya discurre y se desvela. Empleos
varoniles. Y porque se reconoce hombre, trata de ser persona. Estima el ser estimado, anhela al valer, abraza la virtud, logra la amistad, solicita el saber, atesora noticias y atiende á todo sublime empleo.