Éstas no tanto eternizan las hazañas, cuanto confitan los desaciertos.
Aborrecía sumamente toda pluma teñida, tenida por apasionada, inclinándose siempre, ya al lado del odio, ya de la afición. Fué á sacar una y dijo:
Ésta ya ha salido otra vez, ya la di á otro primero y, si mal no me acuerdo, fué á Illescas, á quien le traslada capítulos enteros el Sandoval. Basta, que yo me he equivocado.
Mucho se detuvieron aquí y aun se estuvieron: tan entretenida es la mansión de la Historia.
Buenas letras. Pasaron ya cortejados del Ingenio por la de la Humanidad. Lograron muchas y fragantes flores, delicias de la agudeza, que aquí asistía tan aliñada cuan hermosa, leyéndolas en latín Erasmo, el Evorense y otros, y escogiéndolas en romance, las florestas españolas, las facecias italianas, las recreaciones del Guicciardino, hechos y dichos modernos del Botero, de solo Rufo seiscientas flores, los gustosos Palmirenos, las librerías del Doni, sentencias, dichos y hechos de varios elogios, teatros, plazas, silvas, oficinas, jeroglíficos, empresas, geniales, polianteas y fárragos.
No fué menos de admirar la ninfa anticuaria, de más curiosidad que sutileza. Tenía por estancia un erario enriquecido de estatuas, piedras, incripciones, sellos, monedas, medallas, insignias, urnas, barros, láminas, con todos los libros, que tratan de esta noticiosa antigüedad, tan acreditada con los eruditos diálogos de don Antonio Agustín, ilustrada de los Golcios Anticuarios. y últimamente enriquecida con las noticias de las monedas antiguas españolas de Lastanosa.
Al lado déste hallaron otro tan embarazado de materialidades, que á la primera vista creyeron sería algún obrador mecánico; mas, cuando vieron globos celestes y terrestres, esferas, astrolabios, brújulas, dioptras, cilindros, compases y pantómetras, Matemáticas. conocieron ser los desvanes del entendimiento y el taller de las matemáticas, sirviendo de alma muchos libros de todas estas artes y aun de las vulgares. Pero de la noble pintura y arquitectura había tratados superiores.
Fueron registrando todos estos nichos de paso, lo que basta para no ignorar. Filosofía
natural. Así como el de la indagadora natural filosofía, levantando mil testimonios á la naturaleza. Servían de estantes á sus curiosos tratados los cuatro elementos y en cada uno los libros, que tratan de sus pobladores, como de las aves, peces, brutos, plantas, flores, piedras preciosas, minerales y en el fuego de sus meteoros, fenómenos y de la artillería. Pero enfadados de tan desabrida materialidad, los sacó de allí el Juicio, para meterlos en sí.
Veneraron ya una semideidad en lo grave y lo sereno, que en la más profunda estancia y más compuesta estaba, entresacando las saludables hojas de algunas plantas, para confeccionar medidas y destilar quintas esencias con que curar el ánimo y en que conocieron luego era la Moral Filosofía. Filósofos
morales. Cortejáronla de propósito y ella les dió asiento entre sus venerables sujetos. Sacó en primer lugar unas hojas, que parecían del díctamo, gran contraveneno, y mostró estimarlas mucho, si bien á algunos les parecieron algo secas y aun frías, de más provecho que gusto; pero de verdad muy eficaces. Y aseguró haberlas cogido por su mano de los huertos de Séneca. En un plato, que pudo ser fuente de doctrina, puso otras, diciendo:
Éstas, aunque más desabridas, son divinas.