Pues sepamos, ¿qué es el sentimiento?
Tan grande como justo.
¿Es acaso el prohijarte á un vil herrero, teniéndote por concebido, nacido y criado entre hierros?
No por cierto, que no me amarga la verdad.
¿Tampoco será el llamarte hijo de tu madre?
Menos; antes me glorío yo de eso, que ni yo sin ella ni ella sin mí ni Venus sin Cupido ni Cupido sin Venus.
Ya sé lo que es, dijo la Fortuna.
¿Qué?
Que sientes mucho el hacerte heredero de tu abuelo el mar en la inconstancia y engaños.
No por cierto, que éstas son niñerías.