Estado del siglo.
Quien oye decir mundo concibe un compuesto de todo lo criado, muy concertado y perfecto. Y con razón, pues toma el nombre de su misma belleza. Mundo quiere decir lindo y limpio. Imagínase un palacio muy bien trazado, al fin por la infinita Sabiduría, muy bien ejecutado por la Omnipotencia, alhajado por la divina Bondad, para morada del rey hombre, que como partícipe de razón, presida en él y le mantenga en aquel primer concierto, en que su divino Hacedor le puso. De suerte que mundo no es otra cosa que una casa hecha y derecha por el mismo Dios y para el hombre; no hay otro modo cómo poder declarar su perfección.
Así había de ser, como el mismo nombre lo blasona, su principio lo afianza y su fin lo asegura; pero cuán al contrario sea esto y cuál le haya parado el mismo hombre, cuánto desmienta el hecho al dicho, pondérelo Critilo, que con Andrenio se hallaban ya en el mundo, aunque no bien hallados en fe de tan personas.
En busca iban de los hombres, sin poder descubrir uno, cuando al cabo de rato y cansancio, toparon con medio, un medio hombre y medio fiera. Holgóse tanto Critilo, cuanto se inmutó Andrenio, preguntando:
¿Qué monstruo es éste tan extraño?
No temas, respondió Critilo, que éste es más hombre que los mismos, éste es el maestro de los reyes y rey de los maestros, éste es el sabio Quirón. ¡Oh, qué bien nos viene y cuán á la ocasión! pues él nos guiará en esta primera entrada del mundo y nos enseñará á vivir: que importa mucho á los principios.
Fuése para él saludándole y correspondió el centauro con doblada humanidad. Díjole cómo iban en busca de los hombres y que, después de haber dado cien vueltas, no habían podido hallar uno tan sólo.
No me espanto, dijo él, que no es este siglo de hombres, digo de aquellos famosos de otros tiempos. ¿Qué? Estéril siglo. ¿Pensábais hallar ahora un don Alonso el Magnánimo en Italia, un Gran Capitán en España, un Enrique IV en Francia, haciendo corona de su espada y de sus guarniciones lises? Ya no hay tales héroes en el mundo ni aun memoria de ellos.
¿No se van haciendo?, replicó Andrenio.
No llevan traza y para luego es tarde.