¡Eso no! ¿Yo loco? ¿Yo necio? ¿Yo vulgar?

Ven acá, dijo Critilo. ¿No podrás tú pasar por donde tantos sabios pasaron, aunque sea tragando saliva?

Debía estar de otra data el mundo.

Conde
de Castrillo.
Marqués
de Grana.
El mismo fué siempre que es. Así le hallaron todos y así le dejaron. Vive un entendedor conde de Castrillo y no revienta un entendido marqués Carreto y pasa.

¿Pues cómo hacen para poder vivir, siendo tan cuerdos?

¿Cómo? Ver, oir y callar.

Yo no diría de esa suerte; sino ver, oir y reventar.

No dijera más Heráclito.

Ahora díme, ¿nunca se ha tratado de adobar el mundo?

Sí. Cada día lo tratan los necios.