No tendrán obligación de vestir al uso, sino á su comodidad, calzando holgado, por cuanto se ha advertido que todos, cuantos calzan muy justo, no pisan muy firme.
Item más, podrán comer y beber muchas veces al día, poco y bueno, y tratar de su regalo, sin nota de gula, para conservar una vida, que vale más que las de cien mozos juntas. Y podrán decir lo que el otro:
Yo soy largo en la Iglesia y en la mesa y no me pesa.
Ocuparán los primeros asientos en todo lugar y puesto, aunque lleguen tarde, pues llegaron al mundo primero. Y podrán tomárselos, cuando los otros se descuidaren en ofrecérselos. Que, si las canas honran las comunidades, justo es que sean honradas de todos.
Mándaseles que en todas sus cosas procedan con espera y así podrán ser flemáticos, que no procederá de cansados, sino de pausados y prudentes.
No tendrán que ceñir acero los que han de caminar con pies de plomo; pero llevarán báculo, no sólo para su descanso, sino para las correcciones prontas, aunque no gusten los mozos de tales besamanos.
Podrán ir tosiendo, arrastrando los pies y hiriendo fuerte con los báculos, como gente que hace ruido en el mundo, atento á que todos en la casa se irán recatando dellos, ocultándoles las cosas.
Podrán por el mismo caso ser amigos de saberlo todo y preguntarlo y, atendiendo también á que, si se descuidan en saber los sucesos, se irían ayunos de muchas cosas á la otra vida, podrán informarse qué hay de nuevo, qué se dice, y qué se hace, demás que es muy de personas el querer saber lo que en el mundo pasa.
Escúsese de su seca condición, en achaque de su seco temperamento, templando con su austeridad el demasiado bullicio y la necia risa de la gente joven.
Que puedan quitarse años, ya por los que les impondrán, ya por los que ellos en su juventud se impusieron.