Mas ya habían llegado, no al estanque, sino al cenagal de los vicios. Entraron ambos y hallaron á Andrenio, que aún estaba por tierra, sepultado en sueño y vino. Comenzaron á llamarle por su nombre; mas él impaciente respondía:
Dejadme, que estoy soñando cosas grandes.
No puede ser, dijo el Acertador, que los hombres grandes sólo tienen sueños grandes.
He, dejadme, que estoy viendo cosas prodigiosas.
¿No sean monstruosas? ¿Qué puedes ver sin vista?
Veo, dijo, que el mundo no es ya redondo, cuando todo va á la larga; que la tierra no es ya firme, cuando todo anda rodando; que el cieno es cielo para los más, pues los menos son personas; que todo es aire en el mundo y así todo se lo lleva el viento; el agua que fué y el vino que vino; el sol no es solo ni la luna es una, los luceros sin estrellas y el norte no guía; la luz da enojos y el alba llora cuando ríe; los flores son delirios y los lirios espinan; los derechos andan tuertos y los tuertos á las claras; las paredes oyen, cuando las orejas se rascan; los postres son antes y muchos fines sin medios; que el oro no es pesado y las plumas mucho; los mayores alcanzan menos y hablan gordo los más flacos y alto los más bajos; no son ladrados los ladrones, con que ninguno tiene cosa suya; los amos son mozos y las mozas las que mandan; más pueden espaldas, que pechos, y quien tiene hierro, no tiene aceros; los servicios se miran de mal ojo y los proveídos son premiados; la vergüenza es corrimiento y los buenos no hacen llorar, sino reir; del mentís se hace caso y del mentir casa; no son sabios los entendidos ni oídos los que hablan claro; el tiempo hecho cuartos y el día enhoramalas; los relojes quitan dando y de los buenos días se hacen los malos años; tras la tercera va la primera y las desgracias son gracias; las diademas en París y los galanes en Francia.
Calla ya, le dijo el Acertador; que sin duda se dijo diablo del que noche y día habla; mas en cantar mal y porfiar.
Digo que todo anda al revés y todo trocado de alto á bajo. Los buenos ya valen poco y los muy buenos para nada y los sin honra son honrados, los bestias hacen del hombre y los hombres hacen la bestia. El que tiene es tenido y el que no tiene es dejado. El de más cabal es sabio, que no el de más caudal. Las niñas lloran y las viejas ríen. Los leones dan balidos y los ciervos cazan. Los gallinas cacarean y no despiertan los gallos. No caben en el mundo los que tienen más lugar y muchos hijos de algo valen nada. Muchos por tener antojos no ven y no se usan los usos. Ya no nacen niños ni los mozos bien criados. Las que valen menos son buenas joyas y los más errados buenas lanzas. Veo unos desdichados antes de nacidos y otros venturosos después de muertos. Hablan á dos luces los que á escuras y todo ahora es á deshora.
Prosiguiera en sus dislates, si el Acertador no tratara de aplicarle el eficaz remedio, que fué echarle en la vasija del vino, no una anguila, como el vulgo ignorante sueña, sino una serpiente sabia, que al punto le hizo volver á ser persona y aborrecer aquel tóxico del juicio y veneno letal de la razón. Sacólos con esto el Acertador de aquel estanco de los vicios y estanque de monstruos, al de prodigios. Era éste uno de los raros personajes, que se encuentran en el vario viaje de la vida, de tan estraña habilidad, que á todos cuantos encontraban les iba adevinando el suceso de su vida y el paradejo della.
Iban atónitos nuestros peregrinos oyéndole adevinar con tanto acierto. Toparon de los primeros uno de muy mal gesto y al punto dijo: