¿Qué, no la conocéis?
Aquella es la que..., etcétera.
Sí, sí, ya doy en la cuenta.
Aquel es, cuya hermana..., etcétera.
No digáis más, que ya estoy al cabo.
Pues eso es el etcétera. Enfádase uno con otro y dícele:
Quite allá, que es un..., etcétera. Váyase para una..., etcétera.
Entiéndense mil cosas con ella y todas notables. Reparad en aquel monstruo casado con aquel ángel. ¿Pensaréis que es su marido?
¿Pues qué había de ser?
¡Oh qué lindo! Sabed que no lo es.