Un Alterutrum.

¿Qué cosa es Alterutrum?

Una gran cifra, que abrevia el mundo entero y todo muy al contrario de lo que parece. Aquel de las grandes melenas ¿bien pensaréis que es un león?

Yo por tal le tengo.

En lo rapante ya podría; pero aténgome más á las plumas de gallina que tremola, que á las guedejas que ondea. Aquel otro de la barba ancha y autorizada ¿creerás tú que tiene de mente lo que de mento?

Téngole por un Bártulo moderno.

Pues no es sino un Alterutrum, un semicapro lego, de quien decía un mecánico:

Pruébeme el señor licenciado que es letrado, que al punto sacaré de la vecindad mi herrería.

¡Qué brava hazañería hace aquel otro de ministro!

Y cuando más celoso del servicio real, entonces hace el suyo de plata. Que no es sino un Alterutrum, que de achaque de gorrón de Salamanca, come hoy lo que entonces ayunó: los veinte mil de renta, cuando se están comiendo de sarna los mayores soldados y los primogénitos de la fama la delinean. Prométoos que está lleno el mundo de Alterutrunes, muy otros de lo que se muestran. Que todo pasa en representación, para unos comedia, cuando para otros tragedia. El que parece sabio, el que valiente, el entendido, el celoso, el beato, el cauto más que casto, todos pasan en cifra de Alterutrum. Observadle bien, que si no, á cada paso tropezaréis en ella. Estudiad la contracifra de suerte, que no á todo vestido de sayal tengáis por monje ni el otro, porque roce seda, dejará de ser mico. Toparéis brutos en doradas salas y bestias, que volvieron de Roma borregos felpados de oro. Al oficial veréis en cifra de caballero; al caballero, de título; al título, de grande; al grande, en la de príncipe. Cubre hoy el pecho con la espada roja el que ayer con el mandil. Lleva el nieto la insignia verde y llevó el abuelo el babador amarillo. Jura éste á fe de caballero y pudiera de gentil. Cuando oigáis á uno prometerlo todo, entended Alterutrum, que dará nada; y cuando responda el otro á vuestra súplica un sí, sí duplicado, creed Alterutrum: que dos afirmaciones niegan, así como dos negaciones afirman. Esperad más de un no, no, que de un doblado sí, sí. Cuando al pagar dice el médico no, no, habla en cifra y toma en realidad. Cuando os dijere el otro: Señor, veámonos, es decir que no os le pongáis delante; el yo iré á vuestra casa es lo mismo que no pondrá los pies en ella; aquí está mi casa es atrancar las puertas. Y cuando el otro dice: ¿habéis menester algo?, bien descifrado es lo mismo que decir: pues idlo á buscar. Y cuando dice: mirad si se os ofrece alguna cosa, entonces echa otro ñudo á la bolsa. Á esta traza habéis de descifrar los más apretados cumplimientos: todo soy vuestro entended que es muy suyo; ¡oh lo que me alegro de veros! y más de aquí á veinte años; mandadme algo entended que en testamento. Créeselo todo el otro necio y, en llegando la contracifra de la ocasión, se halla engañado.