¡Oh Andrenio, Andrenio!, le respondió el Prudente, ¿no ves tú que las pinturas y las estatuas se ven con los ojos, se tocan con las manos, son obras materiales? No sé si me has entendido bastantemente.

Vieron ya en las oficinas del tiempo y del ejemplo formar un grande hombre, copiándole más felizmente de siete héroes, que el retrato de Apeles de las siete mayores bellezas.

¿Quién es éste?, preguntó Andrenio.

Y el Sesudo:

Éste es un héroe moderno, éste es...

Tate, le interrumpió Critilo, no le nombres.

¿Por qué no?, replicó Andrenio.

Porque no importa.

¿Cómo no, habiendo nombrado hasta agora tanto insigne varón, tantos plausibles sujetos?

De eso estoy arrepentido.