Por mucho madrugar no amanece más presto es dicho de dormilones; entiendan que el trabajar es hacer día y el que madruga goza de día y medio; pero el que tarde se levanta todo el día trota.
Si uno no quiere, dos no barajan: éste no tiene lugar en Valencia, porque allí, aunque uno no quiera empeñarse, le obligan y ha de porfiar, aunque reviente de cuerdo.
No se diga ya que el dar va con el tomar, porque no se sigue bien. Podríase proponer por enigma y preguntar: ¿cuál fué el primero el dar ó el tomar?
Quien no sabe pedir, no sabe vivir: ¡qué engaño!; antes el pedir es morir para los hombres de bien: no diga sino quien no sabe sufrir.
Peor es aquel quien tiene argén, tiene todo bien; no sino todo mal, como decir voluntad es vida; no es sino muerte.
Item se prohibe por cosa ridícula el decir riña de por San Juan, paz para todo el año: ¿qué más tiene la de por San Juan, que la de por San Antón? ¿Y quien tiene mal San Juan, qué buena pascua espera?
Duro es Pedro para cabrero; peor fuera blando.
Quien se muda, Dios le ayuda: entiéndese, cuando iba de mal en peor; que el mudar de cartas es treta de buenos jugadores, cuando dice mal el juego.
El sufrido es bien servido; no, sino muy mal y cuanto más, peor.
¿Quieres ser papa? póntelo en la testa: muchos se lo ponen, que no salen de sacristanes; más valdría en las manos, con obras y méritos.