Quien tiene lengua, á Roma va: entiéndese por penitencia de los pecados del hablar.

Por ningún caso se diga darse un buen verde; no, sino muy malo y muy negro, que al cabo deja en blanco y el rostro avergonzado y la tez amarilla y los labios cárdenos, vengándose dél todos los demás colores.

Tampoco es verdadero decir quien malas mañas ha, tarde ó nunca las pierde; no, sino muy presto: porque ellas acaban con él y con la vida y con la hacienda y con la honra, cuando él no con ellas.

Engañóse también el que dijo casarás y amansarás; antes al contrario es menester que ellas amansen, para poderse casar, y se tiene observado que ellos se vuelven más bravos, pues preguntando, ¿por qué no riñe su amo?, responde: porque no es casado.

Mándale leer al trocado aquel que dice que los locos dicen las verdades, esto es que los que las dicen son tenidos por locos y aun de ese achaque se han deslumbrado varias veces algunas verdades bien importantes, que pudieran desengañar á muchos.

Al que dijo en Toledo no te cases, compañero, pudiérasele preguntar ¿pues dónde, que no suceda lo mismo? Léase en Toledo sincopado, con que dirá en todo el mundo.

El mozo vergonzoso, el diablo le metió en palacio: ya no se ve el tal, sino su contrario, embusteros y aduladores.

Al médico y al letrado no le quieras engañado; antes sí, que de ordinario discurren al revés y de ese modo acertarán.

No se toman truchas á bragas enjutas; digo que sí, que los buenos pescadores las toman presentadas.

No hay peor sordo, que el que no quiere oir: otro hay peor, aquel que por una oreja le entra y por la otra se le va.