¡Qué fértil!

Mas no de cosas sustanciales.

¡Qué llana y qué agradable!

Pero combatida de los vientos, de donde se les origina á sus naturales la ligereza.

¡Qué industriosa!

Pero mecánica.

¡Qué laboriosa!

Pero vulgar.

La provincia más popular, que se conoce. ¡Qué belicosos y gallardos sus naturales!

Pero inquietos: los duendes de la Europa en mar y tierra. Son un rayo en los primeros acometimientos y un desmayo en los segundos.