Por ningún caso.
¿Ni ministro?
Menos.
¿Ni tratar de avíos, llevar cuentas, ser asentista, mayordomo?
De ningún modo.
¿Ni estudiar mucho ni pleitear ni pretender?
Nata, nata de todo eso, nunca trabajar de cabeza y, en una palabra, non curare de niente.
Desta suerte acudían unos y otros á consultarle de tuenda valetudine y á todos respondía muy al caso: á éste, folgueta; á aquél, vita bona, y á todos andiamo alegremente. Y á un cierto personaje bien grave le encargó mucho aquello de las sesenta ollas al mes.
Paréceme, dijo Critilo, que toda esta ciencia del saber vivir y gozar para en pensar en nada y hacer nada y valer nada. Y como yo trato de ser algo y valer mucho, no se me asienta esta poltronería.
Y con esto dió prisa en pasar adelante, siguiéndole Andrenio con harto dolor de su corazón, que le ahumaban mucho aquellas liciones y iba repasando su aforismo: Non curare de niente; sino del vientre.