Estábaselo mirando Andrenio poco menos que aturdido; mas Critilo, solicitado de su mucha, aunque no ordinaria, curiosidad, comenzó á inquirir qué cueva fuese aquélla. Aquí el Honroso, sacando un gran suspiro del profundo de su sentimiento, dijo:
¡Oh cuidados de los hombres! ¡Oh cuán mucha es la nada! Sabrás, oh Critilo, que ésta es aquella tan conocida cuan poco celebrada cueva, sepultura de tantos vivos, éste es el paradero de las tres partes del mundo, ésta es, y no te escandalices, la cueva de la nada.
¿Cómo de la nada, replicó Andrenio, cuando yo veo desaguar en ella la gran corriente del siglo, el torrente del mundo, ciudades populosas, cortes grandes, reinos enteros?
Pues advierte que, después de haber entrado allá todo eso que tú dices, se queda vacía.
He, mira cuántos van entrando allá.
Pues no hallarás persona dentro.
¿Qué se hacen?
Lo que hicieron.
¿En qué paran?
En lo que obraron. Fueron nada, obraron nada y así vinieron á parar en nada.