Esto bastará por ahora, les dijo el cortesano, y bajemos á comer, no diga el otro simple letor:
¿De qué pasan estos hombres, que nunca se introducen comiendo ni cenando, sino filosofando?
Acertaron á pasar por una plaza, la de mayor concurso, que sería sin duda la Navona, donde hallaron un numeroso pueblo, dividido en enjambres de susurro, aguardando alguno de sus espectáculos vulgares, que el cortesano al verle realzó con su moral observación y ellos con especial desengaño. Pero qué espantavulgo fuese éste nos lo afianza declarar la siguiente Crisi.
CRISI XI
La suegra de la vida.
Muere el hombre, cuando había de comenzar á vivir, cuando más persona, cuando ya sabio y prudente, lleno de noticias y experiencias, sazonado y hecho, colmado de perfecciones, cuando era de más utilidad y autoridad á su casa y á su patria. Así que nace bestia y muere muy persona. Pero no se ha de decir que murió agora, sino que acabó de morir, cuando no es otro el vivir que un ir cada día muriendo. ¡Oh, ley por todas partes terrible la de la muerte, única en no tener excepción, en no privilegiar á nadie, y debiera á los grandes hombres, á los eminentes sujetos, á los perfectos príncipes, á los consumados varones, con quienes muere la virtud, la prudencia, la valentía, el saber y tal vez toda una ciudad, un reino entero! Eternos debieran ser los ínclitos héroes, los varones famosos, que les costó tanto el llegar á aquel cenit de su grandeza; pero sucede tan al contrario, que los que importan menos viven más y los que mucho valen viven menos. Son eternos los que no merecían vivir un día y los insignes varones, momentáneos, pasaban como lucidos cometas. Plausible resolución fué la del rey Néstor, de quien se cuenta que, habiendo consultado los oráculos acerca de los plazos de su vida y habiéndole sido respondido que aún había de vivir mil años cabales, dijo él:
Pues no hay que tratar de hacer casa.
Instando sus amigos que no sólo casa, pero un palacio y no sólo uno, sino muchos, para todos tiempos y pasatiempos, respondió:
¿Para sólos mil años de vida queréis que me ponga agora á fabricar casa? ¿Para tan poco tiempo un palacio? He, que bastará una tienda ó una barraca, donde me aloje de paso. Que sería calificada locura tomar el vivir de asiento.