Buen remedio, dijo la Muerte: matar de todo y por un parejo, mozos y viejos, ricos y pobres, sanos y enfermos, para que viendo el rico que no solos mueren los pobres y el mozo que no solos los viejos, escarmienten todos y cada uno tema. Con eso no echarán el perro muerto á la puerta del vecino ni se apelarán al otro reloj, como el que está cenando capones en víspera de ayuno. Por eso yo doy bravos saltos de la choza al alcázar y de la barraca al homenaje.

Señora, yo no sé ya qué hacerme, dijo un malcarado ministro. No sé de qué valerme contra un cierto sujeto, que ha muchos años que ando tras acabarle y él bueno que bueno.

Si eso es, no le acabarás ni bastan con él pesares, desdichas, malas nuevas, pérdidas grandes, muertes de hijos y parientes: siempre vivo que vivo.

¿Es italiano?, preguntó la muerte. Porque eso sólo le basta, que saben vivir.

No señora, que, si eso fuera, no me cansara.

¿Es necio? Porque ésos antes matan que mueren.

No lo creo, que harto sabe quien sabe vivir. Él no trata sino de holgarse. No hay fiesta que no goce, paseo en que no se halle, comedia que no vea, prado que no desfrute ni día bueno que no le logre. ¿Cómo puede ser necio?

Sea lo que fuere, concluyó la Muerte, no hay tal cosa como echarle un médico ó un par, para más asegurarlo. Mirad, decía, ministros míos, no os canséis, no pongáis estudio en matar los muy sanos y robustos, los valientes, que la misma confianza los engaña; en quien habéis de poner todo el cuidado y conato es en matar un achacoso, un enfermizo, un podrido, uno déstos que cenan huevos. Ahí está toda la dificultad, porque éstos cada día acaban y cada día resucitan y así veréis que, mientras acaba de acabar uno déstos, mueren ciento de los muy robustos y llevan traza de acabar con todos.

Despachaba dos esbirros, un Ahito á matar un pobre, y una Inedia á un rico. Replicaron ellos que llevaban encontrados los frenos.

He, que no lo entendéis, les dijo. ¿No habéis oído, cuando enferma el pobre, decir á todos que es de hambre y unos y otros le envían y hacen que comer y le embuten, con que viene á morir de repleción? Al contrario al rico luego dicen que es de ahito, que todo su mal es de tragar, con que le quitan el comer y viene á morir de hambre.