No es mi honra.
Á un poderoso, que no hiciese sombra al rufián y al asesino:
No es mi honra.
Pues hombres de Barrabás, dijo Momo, ¿en qué está la honra? ¿No digo yo?
Á otro lado oyeron decir á uno:
Mirá fulano, en qué pone su honra.
Y respondía éste:
Y él ¿en qué la pone? Mirá éste, mirá aquél y miradlos á todos en qué la ponen.
Decía un linajudo, muy preciado de honrado, que á él le venía muy de atrás, allá de sus antepasados, de cuyas hazañas vivía.
Esa honra, señor mío, le dijo Momo, ya no huele bien; rancia está: tratad de buscar otra más plática. Poco importa la honra antigua, si la infamia es moderna. Y si no os vestís de las ropas de vuestros antepasados, porque no son al uso, ni salís un día con la martingala de vuestro abuelo, porque se reirían de tal vejedad, no pretendáis tampoco arrear el ánimo de sus honores; buscad en nuevas hazañas la honra al uso.