MANFREDO.
Separa, separa esa copa; isus bordes estan mojados con sangre! iNo vere nunca esta sangre sepultada bajo la tierra!
EL CAZADOR.
?Que quereis decir? ?vuestros sentidos estan turbados?
MANFREDO.
Digo que es mi sangre, mi propia sangre, la sangre pura que corria en las venas de nuestros padres y en las nuestras, cuando en los primeros dias de nuestra juventud no teniamos sino un corazon, y nos amabamos como no hubieramos nunca debido amarnos. Esta sangre ha sido derramada, pero se eleva eternamente de la tierra y va a tenir las nubes que me cierran la entrada del cielo, en donde tu no estas y en donde yo no estare jamas!
EL CAZADOR.
iHombre singular en tus palabras, a quien sin duda persigue algun remordimiento y a quien el delirio manifiesta las fantasmas! cualesquiera que sean tus terrores y tus penas, todavia hay consuelos para ti en la piedad de los hombres justos y en la paciencia….
MANFREDO.
iLa paciencia! iy siempre la paciencia! esta palabra fue creada para los hombres dociles y no para las aves de presa… Predica la paciencia a los mortales formados con el miserable polvo, yo soy de otra especie.