HERMAN.
Senor, el abad de San Mauricio pide permiso para hablaros.
[Entra el Abad.]
EL ABAD.
Que la paz sea con el conde Manfredo.
MANFREDO.
Mil gracias, padre mio: que seais bien venido en este castillo, vuestra presencia me honra y es una bendicion para los que le habitan.
EL ABAD.
Lo deseo conde, pero quisiera hablaros sin testigos.