Herido por un dardo en la pelea
Epaminondas cae sobre su escudo,
Abierto el pecho por el dardo agudo
Que mata el cuerpo, pero no la idea.
Y al ver triunfal que su pendon flamea
Afloja de la muerte el fiero nudo
Y dice á Tebas: «Madre, te saludo!
«Quedan mis hijas: Leuctra y Mantinea!»
Tambien dos hijas bellas nos dejaron
Los que el libre pendon dieron al viento,
Y á su sombra su espíritu entregaron;
Hijas son de su esfuerzo y su ardimiento:
La Independencia que ellos proclamaron,
La libertad que dió su pensamiento.

XIV
EL INVÁLIDO

———

No mirais aquel mendigo
De aquella iglesia á la puerta,
Cuya miseria despierta
Simpática compasion;
Y que á todos los que pasan
Tendiendo mano transida,
Pide con voz dolorida
Una limosna por Dios!
Es un mártir de la patria,
Un soldado valeroso
Del estandarte glorioso
Que el hemisferio cruzó;
Soldado que en otro tiempo
Hizo temblar al guerrero
Y que hoy pide al pasagero:
Una limosna por Dios!
Ved: en su manga derecha
Se perciben dos galones,
Y de Maipo los cordones
Que la patria le donó:
Cabo inválido, sin brazo,
Solo le resta en la tierra
Pedir despues de la guerra
Una limosna por Dios!
A la puerta de la iglesia
Rememora sus hazañas,
Y las gloriosas campañas
Que en otros siguió;
Y mostrando con orgullo
De su frente un ancha herida,
Pide con voz dolorida
Una limosna por Dios!
«Fuí soldado de los Andes,
«En Maipo Cabo me hicieron,
«Y las balas deshicieron
«Mi brazo en Ituzaingó:
«Entonces mi voz se oia
«En medio del fuego recio,
«Y hoy me arrojan con desprecio
«Una limosna por Dios!
«De frente! A la bayoneta!
«El coronel nos gritaba,
«Y sin miedo nos llevaba
«A la boca del cañon.
«Al brazo el arma llevaba,
«Metralla y bala llovia,
«Y entonces yo no pedia
«Una limosna por Dios!
«Cuantas veces en los Andes
«Al venir la madrugada,
«En medio de una nevada
«Mi bigote emblanqueció.
«Hoy la nieve de los años
«Mi cabello ha encanecido,
«Y estiendo la mano y pido
«Una limosna por Dios!
«Dónde están mis camaradas
«Del Cerrito y Ayacucho,
«Que mordian el cartucho
«Con indomable valor?
«Dónde están? tal vez ahora
«Duermen en la tumba helada,
«Ó piden con voz quebrada
«Una limosna por Dios!
«Como ellos yo moriré,
«Y en la tierra de mi fosa
«¿Qué alma verterá piadosa
«Una gota de dolor?
«Y cuando en algun camino
«Bajo los años sucumba
«¿Quién dará para mi tumba
«Una limosna por Dios!»
Cesa, cesa en tus lamentos
Cabo lleno de laureles,
Que hay olvidos mas crueles
Que los que llora tu voz:
La República Argentina
Bajo el yugo de un tirano
Pide al mundo americano
Una limosna por Dios!
1838

XV
LA CAMPANA

Profético metal, los ciudadanos
Que de agüero y comento son exentos
A tu voz bailarán por estos llanos,
En tanto que tu voz y tus acentos
Oyen descoloridos los tiranos
Y te atienden los reyes macilentos.
QUEVEDO.
(Polimnia—Musa II.)