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En la llanura de la inmensa Pampa,
Do de América el génio, firme estampa
Su huella colosal;
Do el Pampero con alas de gigante
La nube azota y la ola que espumante
Alza la tempestad.
Levanta erguida el gaucho su cabeza,
Cual soberbio pendon que el viento besa
Desplegado á la luz,
Cuya negra melena al aire flota,
En la tostada frente á la que azota
El ábrego del sud.
El gaucho! noble tipo Americano,
Que desdeña doblar ante un tirano
Su indómita cerviz,
Que despreciando halagos femeniles
Conserva los alientos juveniles
De una raza viril.
Entregado en su estancia al pastoreo
No escucha el importuno clamoreo
Que eleva la ciudad,
Sino cuando la patria acongojada
Le demanda el apoyo de su espada
Para su ley guardar.
Así, cuando la horrenda tiranía
De Rosas se afirmó, en su agonía
La Patria le llamó:
Y al escuchar su voz, se alzó cual rayo
Del lado del hogar, montó á caballo
Y la lanza empuñó.
«A las armas, valientes! Al combate!
«A quien cobarde el corazon no late
«Al toque de reunion!
«A sus puestos, guerreros Argentinos!
«Venid cantando vuestros patrios himnos
«Al trueno del cañon!»
Así dijo Castelli, y mil valientes
Al toque del clarin, vuelan ardientes
La patria á libertar:
No es Castelli caudillo de alta hazaña:
Hombre del pueblo, vive en la cabaña
De la mansion rural;
Pero la hermosa causa que proclama
Millares de hombres á su lado llama,
Que no saben quien es.
Vuelan á las banderas de la gloria,
Y en su frente presagios de victoria
Creeríanse leer.
Castelli los convoca á la pelea
Al pié del pabellon que al aire ondea,
Y que en Mayo nació;
Y en su serena faz resplandecia
El entusiasmo santo en que él ardia
Cuando «Igualdad!» gritó.
De guerreros cubierta la llanura,
Y la bandera azul cual siempre pura
Se miró relucir;
Y á la sombra del símbolo divino
Pronunció juramento el argentino
De ser libre ó morir.
Castelli desnudó su fuerte espada,
Y á los cielos la vista levantada
Sereno meditó:
Cruzó su frente signo misterioso,
Y á los libertadores dijo ansioso
Con alta inspiracion:—
«Compatriotas! se acerca el fausto dia,
«De ventura, de paz y de alegria,
«De vivir ó morir:
«Despues que revolquemos en la tierra
«Al tirano feroz, no habrá mas guerra
«Y se podrá vivir.
«Soldados! un antiguo veterano
«Que esta bandera sustentó en su mano,
«Os convoca á la lid.
«Insensibles sereis á su llamado,
«Y al gemido doliente y prolongado
«De la Patria infeliz?
«Como serlo! Ya el bravo miliciano
«Monta á caballo, y con el sable en mano
«Se apresta á combatir!
«Ya el pueblo entero se alza como un hombre,
«Invocando de Patria el santo nombre
«Con éco varonil!
«A las armas valientes argentinos,
«Venid á decidir vuestros destinos
«Con grande corazon.
«Paisanos á las armas! derroquemos
«Al infame tirano á quien debemos
«Llanto y desolacion.
«De lo alto del pirámide sagrado
«Libertad! por tres veces ha clamado
«El arcángel de Dios.
«En su cumbre despues de esta cruzada
«La bandera argentina laureada
«Pondremos con honor!»[6]
Viva la Patria! Viva!
Guerra al tirano! guerra!
Por todo el llano y sierra
Se siente retumbar.
Tres mil libertadores
Por la cruz de su espada
A la Patria adorada
Juraron libertar.
Castelli, Rico y Olmos
Al frente de sus bravos
A los torpes esclavos
Prometen humillar.
Y en alto los aceros
Al combate! gritaron,
Y al combate volaron
Al son de himno triunfal.
En su entusiasmo de héroes,
En sus nobles facciones,
Conoceis los campeones
De Salta y de Maipú?
Son ellos, que atrevidos
Con grande fé en el alma
Adornarán con palma
El estandarte azul;
Ó morirán como héroes
Legando un alto ejemplo,
Que brillará en el templo
De la inmortalidad.
Honor para la Patria
Si rompen sus cadenas!
Honor si de sus venas
La sangre solo dan!

VII
CHASCOMUS

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Mirad la extensa laguna
De Chascomús: magestuosa
Sobre la pampa reposa
Bajo esa bóveda azul.
Allí fué que en otros tiempos
Sobre el indio fugitivo,
Llegó el español altivo
Y alzó la gigante cruz.
Quién atronando su orilla
Con acento furibundo,
Turba el silencio profundo
Que reina en la soledad?
Por una parte, un gran pueblo
Que sus derechos reclama;
Por otra, turba que infama
Á Dios y la humanidad.
Hoy la víctima y verdugo
Se han mirado frente á frente,
Y van en batalla ardiente
A deslindar la cuestion.
¡Oh señor, tú que los orbes
Sustentas entre tus manos,
Dispénsale á mis hermanos
Tu divina proteccion!
Toca el clarin á la carga
Y cargando á los esclavos
Se arroja el pueblo de bravos
Con alientos de titan.
Viva la Patria! Victoria!
Muera el tirano! clamando,
Van las legiones segando
Á sable, lanza y puñal.
Mas ¡ay! sus nobles cabezas
Se doblan ensangrentadas,
Y se miran pisoteadas
Por la meznada feroz.
¡Será, gran Dios, que tu diestra
Mi patria infeliz azota,
Y que su bandera rota
Sea alfombra al opresor!
Mas no, del fuerte Castelli
En medio de la pelea
El azul penacho ondea
De los sicarios terror.
Recorriendo va á galope
Las legiones desbandadas
Gritando: «Tenéis espadas;
«Venid, morid con honor.»
Sereno á su lado marcha
Crammer, valiente soldado,
Hijo de un pueblo esforzado,
Y de grande corazon.
Los cobardes no se ponen
Al alcance de la lanza,
Porque siembra la matanza
Como el rayo destructor.
Tambien cayó su cabeza,
Mas al descender marchita
Tembló la turba precita,
Y despavorida huyó:
Los esclavos van cobardes
Cruzando por los desiertos,
Y los libres quedan muertos
Sobre el campo del honor.
Gloria y honor y laureles
Al que muere batallando,
Y que sus ojos cerrando
Aun exclama: Libertad!
Gloria eterna á los que alzaron
La bandera de esperanza,
Y elevaron en su lanza
Los dogmas de la Igualdad.
Nada importa una derrota:
No hay que plegar su bandera!
El tigre del Plata muera!
O ser libres ó morir!
Argentinos, á caballo,
Y mil veces mas, vencidos,
Otras mil veces reunidos,
Volvamos á combatir.

VIII
CASTELLI