DIA 20.

Al salir el sol me hice á la vela, con viento por el SSE bonancible, y al remo, por no ser posible romper las corrientes, á menos que no sea una tormenta. Refrescó bastante el viento, y navegué este dia siempre arrimado á la barranca del S al O corregido, 11½ millas de distancia.

A las 7 de la mañana, llegamos á unas barrancas de extraordinaria altura en la costa del S, que distan cerca de media legua de la orilla del rio: entre estas y dicha orilla hay otras coloradas, compuestas de una especie de polvo de este color, y chinos ó piedras menudas. El compuesto de estas y de las antecedentes no tiene liga alguna, ni jugo para poder ligarse ó juntarse, y es cierto que forma una vista maravillosa.

Por la parte del rio son estas barrancas inaccesibles: parecen castillos muy altos, particularmente las blancas, con sus cornizas ó molduras. No producen sus cumbres ni sus faldas ninguna especie de yerba, solo si algunas muy pocas, y chicas matas de maleza espinosa; pero tan raras y ruines, que jamas llegó á mi imaginacion que en todo el globo de la tierra pudiese haber alguna tan infeliz como esta: no se ven rastros ni animales, pero ni tampoco pájaros.

Es infelicísima la tierra de una y otra banda, despues que se embarcó el cacique Roman hasta aquí: pero ninguna hallé como la de hoy; horroriza su esterilidad, y los precipicios de sus barrancas.

DIA 21.

A las 5 de la mañana me hice á la vela, con viento ESE fresco, y á las 8 de la noche me acampé: cuya navegacion hice arrimado á la costa del S que toda es de barrancas coloradas; y las altas blancas se retiran tierra adentro, á distancia de 3 leguas. Hoy, con haber habido viento, y con la ayuda de mis 3 caballos, no pude adelantar mas que 4 millas de distancia al ONO corregido: tal es la furia de las corrientes, y malos pasos de este rio.

DIA 22.

Proseguí á las 5 de la mañana, arrimado siempre á las barrancas coloradas del S, ó mas bien admirables y estériles precipicios de extraordinaria altura, quedando á la parte del N la llanura, que tendria media legua de latitud, pero esterilísima, á cuyo término está la barranca, que forma una vista que parece una serie de castillos altísimos.

El rio cada dia lo hallo de peor navegacion: á cada hora se halla un salto por donde se despeña el agua, y en algunos está lleno de peñascos que se desgajan de estos altos barrancones. Navegué este dia ON corregido 4½ millas de distancia.