DIA 23.
A las 5 de la mañana me hice á la vela, con viento al ESE medianamente fresco, y navegué arrimado á las barrancas coloradas del S, habiendo dejado los caballos á mediodia, por estar ya cansados, flacos, é inservibles, los que hice reyunar. A las 7¼ de la tarde me acampé en una isla que está en la confluencia de los rios, el Grande Desaguadero, y el Diamante ó Sanquel, y es el que me dijeron los indios distaba tres jornadas de donde se separaron de nosotros: y segun Falkner, no puede distar mucho de nosotros la Laguna del Límite, porque dice que desde el desague de este rio, hasta el otro que viene del N, á quien dan los indios el nombre de Pichi-Epiantú-leubú hay 4 jornadas, y desde este hasta Huechum, jornada y media, que hacen cinco dias y medio de camino: y aunque las jornadas sean de 12 leguas, distará 60, de la cual á Valdivia, dice, hay dos jornadas.
Tengo determinado pasar mañana á reconocerlo, para seguirlo si fuere caudaloso, como se me previene en la instruccion. Navegué este dia al O ¼ NO, 5 millas de distancia.
DIA 24.
Esta mañana enmendé las embarcaciones á mejor parage, media legua mas arriba por el Desaguadero, y á las 11 salí con el bote á reconocer el otro. Cuando estuve en la division de uno y otro, advertí el diferente color de sus aguas, que formaban una línea, sin mezclarse, por espacio de una milla: siendo la del rio del S en lo cristalina, emulacion del cristal mas fino, y la del N bastantemente turbia. Gusté una y otra, y la primera era tan conforme su dulzura con su claridad, como lo grueso, y disgustado de la segunda con su opacidad. Seguí el rio arriba, que es bastante caudaloso, y á la legua de su desague al N hallé el Paso de los Indios, y el rastro de haber pasado 3 ó 4 dias antes los que van delante y llevan ganado á Valdivia. Hasta este paso tiene buena navegacion, pero luego que se parte, por dos islas que tiene en medio, en cuatro arroyos, que se distribuyen entre todos su caudal, no permitia paso para la chalupa. Este rio es casi tan grande como el del S, y mucho mayor que el Colorado: sus corrientes son formidables, y mucho mayores que las del Desaguadero, segun demuestran los vestigios de ellas. Corre por un valle profundo de cerca de 2 leguas de ancho, formando innumerables islas, cubiertas de chicos sauces y mimbres, sin que se vea un sauce de 5 pulgadas de diametro. Las tierras de su llanura son estériles y salitrosas, y esterilísimas las de las montañas; barrancas coloradas ó precipicios que ponen término á la llanura. No me parece que tenga otro paso que el que está inmediato á su desague, porque desde él siguen estas barrancas inaccesibles: todo lo que pude avistar desde la eminencia de un cerro bastantemente alto, es que corre el rio bañando las de O, dejando al E la llanura. Los campos que siguen tierra adentro de las barrancas, no producen pastos, ni árboles, ni están llenos de espesos bosques, como quiere Falkner: antes bien, en lo que he visto, por lo contrario, se hacen estos campos intransitables, á excepcion de las orillas de los rios, porque en ellos falta el agua, la caza y el pasto para las bestias. A las 6 de la tarde se dejó caer una turbonada con viento SO, agua y trueno: pero el agua duró un cuarto de hora, aunque el aparato del tiempo era para hacerse juicio de que llovería una semana. A las 7 de la tarde volví á bordo de las chalupas, y conduje una porcion de agua de aquel rio, y tomando de ella 5 frascos y 5 granos, la pesé con igual porcion de la del rio del S, y esta pesó 4 adarmes y 5 granos menos que la otra.
Este rio, en mi juicio, es el Diamante, y aunque José Oyola dice y afirma que el agua de dicho rio es mejor que la que tiene aquí, tambien dice que la de Tunuyan, que pasa cerca de Mendoza, es mucho mas gruesa y turbia que esta, y esto induce mucho á pensar, que la compuesta de una y otra, sea ni tan buena como la del Diamante, ni tan mala como la del Tunuyan, que, segun las noticias del Exmo. Sr. Virey, estos dos rios se juntan: y es cierto que me es bastante sensible el no hallarlo bien crecido, para emprender por él mi navegacion, creido en que antes de 25 dias estaria en la Punta de San Luis, ó tal vez en Mendoza.[10]
DIA 25.
Al salir el sol proseguí mi viage á la sirga por estar calma, siguiendo el rio del S, y con la esperanza de lograr á tiempo desembarazado de nieves el paso de la Cordillera á Valdivia que es el motivo porque no me detengo en reconocer siquiera 8 dias con el bote el Diamante aguas arriba. Una legua mas arriba del confluente de estos dos rios, observé el sol en 38° 41′ de latitud S. Navegué esta tarde, desde el punto de la observacion al O corregido, 2½ millas de distancia.
DIA 26.
Este dia salí á reconocer los cerros, á cuanta distancia pude andar á pié. En todos hallé una misma especie de terreno, y el mas infeliz de toda la costa patagónica, y que imaginar se puede. Es un compuesto de polvo, arena, y guijarros, medio junto todo: de suerte que al pisarle se hunde y desmorona, sin que produzca pasto alguno.