A las 2 de la tarde seguí por el Rio de Huechum, y aun la chalupa San Juan hacia bastante agua: era mi intencion seguir hasta la Laguna del Límite, y en cuanto registraba á aquellos campos, y el camino de Valdivia, frutos y maderas de una y otra parte de la Cordillera, ponerla en carena por no perder tiempo, pues los víveres no me dan lugar á detenciones: pero ya á puestas del sol, pasando una fuerte corriente adonde habia poco fondo, aumentó de tal suerte el agua, que está haciendo 90 baldes por hora, cuyo acaecimiento me forzó á poner continuamente dos hombres achicando, que se mudan de hora en hora, y me fuerza á buscar mañana parage proporcionado para carenarla, que me sirve de bastante sentimiento. Navegué esta tarde al N corregido 1½ millas de distancia.
DIA 1.º DE ABRIL.
Al amanecer me puse en camino, (y siempre dos hombres achicando agua de la chalupa, que apenas podian dar abasto á echar afuera la que entraba), á buscar parage proporcionado para carenarla. En el espacio de 1,000 varas al NO, pasé dos despeñaderos de corriente y poca agua, y en uno de ellos fué preciso ponerle 15 hombres al bote vacio para poder pasarlo. Se me presentó otro paso que no me es posible pasarlo en la conformidad que está la chalupa, y por esto arrimé á una playa, que, aunque no es muy suficiente, la varé en ella. A la una de la tarde ya la tenia toda en tierra, pero me faltó el moton del amante, y varias veces las tiras de los aparejos. Se reconoció por los maestros carpinteros y calafate, y se halló por cuatro partes la quilla rompida, varios astillazos en las tablas del fondo, la quilla torcida, y por último he visto que necesitaba una carena, que aquí de ningun modo puede hacerse, así por la falta de útiles, como por el tiempo que me falta para navegar, por estar ya muy destituido de víveres, y en estas descargas se desperdician sin que pueda remediarse. En esta atencion y en la de que tengo intentado llegar á la Laguna de Huechum-lauquen (siendo por mí su nombre propio la Deseada), á tiempo que pueda pasar, ó mandar chasque á Valdivia, para que de allí me socorran y auxilien con víveres para finalizar, y examinar hasta lo último el conocimiento de estos rios y del Diamante; pues emprendiendo su navegacion en las crecientes, no tengo duda en llegar á Mendoza, mandé se compusiese lo preciso hasta llegar á la expresada laguna: se trabajó en ella toda la tarde, habiendo puesto toda la carga en tierra[17].
Registramos el terreno lo que pude á pié: hallo que no solo es incapaz de producir manzanas fuera de la orilla del rio, sino que no puede criarse en él planta alguna, como con efecto no se crie; pues la planta de mayor altura, de las muy raras que hay en él, asciende á una cuarta y media, y tal cual mata de pasto que hay, es una especie de fieltro seco, que me parece no comerán los animales; esto es en aquellas grietas de los peñazcos, y en lo llano que vá desde lo alto de estos cerros, hasta el Cerro de la Imperial, lo que se vé y es perceptible contiene la expresada miseria, siendo la tierra un compuesto de polvo, piedra y arena.
DIA 2.
Se prosiguió la carena de la chalupa, y se le halló la quilla separada de los maderos, por falta de no estar suficientemente clavada y empernada, que es la única causa por que tengo este atraso: pues aunque está la quilla rompida y astillada por diversas partes, por ninguna hacia agua de consideracion, ni que mereciese la pena de vararla: pero los carpinteros del Rio Negro, como han estado sin ser subordinados de capitan de maestranza, que debia egercer como tal el facultativo que estuviese allí, á quien correspondiese el mando de la maestranza, interviniendo en los gastos y consumos que se hacen pertenecientes á marina, han hecho las obras á medida de su deseo. Tal es esta chalupa, y otras obras que no han tenido otro director que la misma maestranza: así se consumieron, cuando se armó esta chalupa, muchos jornales inútiles y aun perjudiciales; pues habiendo venido de Buenos Aires hecha y arreglada por aquel maestro mayor, en el Rio Negro se le realzó mas de un palmo, se le puso cubierta, y por último se echó á perder, y tanto que no me atrevi á llevarla al Colorado, y llevé la San Francisco, siendo mucho menor. En esta enmienda que hizo la maestranza del Rio Negro, se consumieron jornales, tablazon, clavazon, estopa, brea y lonas, cuyos útiles hicieron despues falta, y para venir á esta expedicion fué preciso volverla á poner en los mismos términos en que vino de Buenos Aires, perdiéndose toda aquella obra que fabricó la ignorancia del Rio Negro, y quedó de las mejores propiedades: de suerte que no conozco otra embarcacion de su porte tan buena aquí ni en el Rio de la Plata, despues que se le quitó lo superfluo[18].
Con motivo de la descarga de esta chalupa, se registró todo el bizcocho, que se halló sano y hermoso, habiendo ya 7 meses que está hecho, tal fué el cuidado que tuve con los panaderos en el Rio Negro cuando lo hicieron: y el que se me remitió ni Choelechel en la fortaleza de Villarino, fresco y acabado de hacer, al mes y medio ya estaba podrido considerable porcion; y tanto, que hago juicio que se me pudrió mas de la tercia parte: tal lo han fabricado en aquel establecimiento á prisa sin lindarse ni repasarse. Esto sirve de tanto perjuicio que atrasa dos meses, porque si hubiese sido bien hecho y se hubiese tratado con aquel celo, eficacia y amor que se requiere, tendria víveres ahora la expedicion para dos meses mas, y nunca en mejor proporcion de descubrir, por hallarme en la Cordillera y tan cerca de Valdivia, en las bocas de los tres rios que nos dicen los indios: y si á esto se añadiese el tener caballos, mucho se podria hacer.
Esta mañana salieron á reconocer el campo Bartolomé de Peña y Miguel Ignacio Salazar: volvieron con la noticia de haber visto la laguna de Huechum, aunque confusamente, la que dicen distará seis leguas de nosotros: el campo por donde fueron que está quemado de fresco, pampa llana, y que hallaron rastro fresquito de dos ginetes.
A las 4½ eché la chalupa al agua, ya compuesta y estanca. A las 7 de la noche tenia ya á bordo todos los víveres, y mandé deshacer una tienda de campaña inútil para poner por abajo del bizcocho, á plan de la chalupa, y acomodados los víveres, proseguí de noche metiendo la artilleria y demas útiles á bordo. A las 8 tuve arbolado y embarcado todo, menos algunas cosas de poca consideracion, y mandé la gente á cenar y descanzar.
DIA 3.