Al salir el sol ya tenia embarcado el resto que me quedó de anoche sin embarcar, y seguí mi navegacion con viento NNE á la sirga y espias, adonde eran necesarias, viendo solo riscos y peñascos, míseros y estériles campos. A las 12 del dia llegué á vista de un cerro, que si no supiera que estas tierras estaban habitadas solo por salvages, creeria firmisimamente, que en él estaba un castillo con dos baluartes al rio con ocho cañones montados. Son varias las figuras que hace esta serrania, pero ninguna mas bien representada que esta. Navegué este dia al NNO corregido 3 millas de distancia.

DIA 4.

Al salir el sol continué mi viage con los trabajos de siempre. A medio dia llegué á un parage que se divide el rio en tres partes, en el cual hay 4 islas: á la parte del N hay un regular potrero, ó llanada que tiene 2½ leguas cuadradas de extension: en las playas que hace el rio se hallaron abundantes cáscaras de piña: en la expresada llanura hallé bastantes fogones, y una manzana ya mordida, que regularmente la habrian arrojado por de mal gusto. Ya cerrada la noche me acampé en una isla, habiendo navegado este dia al NNE corregido 3½ millas de distancia.

Hoy á mediodia se advirtió que San Antonio hacia mucha agua, por lo que lo hice descargar. A la una lo varé en tierra, y se le dió vuelta la quilla al sol, la cual tenia rompida, y todos los fondos maltratados: pero como la estacion ni los víveres me dán lugar á detenerme, procuré estancarle el agua con una breve y ligera composicion. A las 2½ de la tarde lo eché al agua, y á esta hora seguí rio arriba.

Este bote muchos dias ha que lo hubiera remitido al establecimiento por inútil al reconocimiento, pero no puedo desprenderme de la gente que lo tripula, si bien que puede que me sirva en la laguna de Huechum, si llego á fondear las chalupas dentro, para barquear con él y tener la marineria segura.

DIA 5.

Al amanecer continué mi navegacion, y seguí con imponderable trabajo hasta las 4 de la tarde, que llegué á parage que no me fué posible proseguir, por serme preciso descargar las embarcaciones, y talvez abrir canal para pasar: para cuya faena se necesita mas tiempo que lo que resta hasta la noche; por este motivo arrimé á tierra, y me acampé, para de mañana emprender la expresada maniobra.

Esta mañana hallé unos árboles parecidos al olivo, el color de esta madera es pajizo, no le he visto fruto ni semilla. A las 2 hallé un manzano, muy grande y hermoso, en una isla que tiene 3 millas de largo. Este árbol estaba sin manzanas, que ya los indios se habian apoderado de ellas, y aun de las que suelen caerse con los vientos poco sazonadas y secas: no habia ninguna debajo del árbol, siendo así que se conoce que cargó este año muchísimo de fruta, tal es el hambre que padecen los indios.

Esta tarde, cuando atraqué á tierra, salió Fernando Mallo á reconocer sobre los cerros del S, y volvió á la noche con la noticia de haber visto tres caballos y una yegua: halló fogones adonde los indios habian estado con toldos, de cuyo sitio, dice, habrán salido ayer, y vió la Laguna del Límite, que dice confina con los cerros de la Cordillera. Navegué este dia 2½ millas al NNO.

DIA 6.