Parece que Benites intentó sublevar todos los indios, porque así á los Guilliches como á los Tehuelches y Aucaces les dijo que nosotros teniamos intentado poner guardias y poblar el Choelechel, á fin de que estas naciones no pudiesen tener comunicacion con los campos de Buenos Aires, que es de donde se proveen de todos ganados, y esto es lo que mas sienten los indios: y verdaderamente si esta comunicacion les falta no tienen como vivir, y se verán precisados á domesticarse y reducirse, por esto dicen que están (los Aucaces particularmente) muy mal con nuestro reconocimiento, y por cuantos caminos halla su imaginacion, procuran saber á que fin es nuestra venida, y dicen que de ningun modo les puede ser á ellos útil. Estas conferencias celebradas entre ellos, las sé por los ladinos y ladinas que suelen venir á hablarnos, de quien procuro informarme, tomando para ello aquellas medidas que me parecen á propósito, segun me lo permite la cortedad de mi talento.
Preguntándole los indios á algunos individuos de las tripulaciones, á qué veniamos, les respondieron que solo á buscar manzanas: y despues supe que en sus conferencias decian que no era posible, porque en la tierra de los cristianos habia de esta fruta, y que la podiamos conducir al Rio Negro en las embarcaciones mayores, sin pasar los trabajos que pasamos por este rio arriba. Dejo otras reflexiones que me han dicho que hacen los indios, hasta informarme mas bien de ellas; pero es cierto que lo que les hizo mas ruido fué la poblacion del Choelechel.
Los campos que median entre el rio á donde me hallo, hasta la falda de la alta Cordillera Nevada, que tirando al OSO habrá dos leguas y media, y tirando al Cerro de la Imperial, ocho, son llanos, crian bastante pasto, sin maleza ni tomillo, y me parece que pueden llevar fruto, pues ya no se vé aquella esterilidad de las tierras antecedentes.
DIA 12.
Amaneció lloviznando, y así se mantuvo todo el dia; y seguí rio arriba, que creció un poco con la escasa lluvia de estos dias, pero no fué bastante la creciente á franquearnos suficiente agua para que las embarcaciones naveguen sin ir arrastrando por el fondo. Este dia se hallaron muchos árboles de manzanas, y particularmente en un potrero, donde llegué á la noche, en el cual hay con abundancia, pero sin siquiera una manzana.
En cualquiera parte á donde se recogen frutas, siempre queda alguna en los árboles por descuido de los cosecheros; pero los indios son cosecheros tan finos, que ni una siquiera dejan por descuido.
Navegué dia este al NO 5° N una y media millas de distancia.
DIA 13.
Al amanecer llegaron á bordo siete indios Peguenches, uno de ellos hablaba regularmente. Daba noticia de Buenos Aires, Montevideo, Maldonado, Santa Teresa, Santa-Fé y Valdivia. Desde este sitio á dicha plaza dice que hay tres jornadas: que los pinos estan por la Cordillera, y á la falda del Cerro de la Imperial: trajo algunos piñones y manzanas. Los agasajé todo lo posible, y diciéndole que si me conducia una carta á Valdivia le pagaria bien la diligencia, dijo que la llevaria con mucho gusto, si no fuera porque le parecia que los cristianos estaban mal con los indios; pues hacia poco tiempo que habian hecho una salida, en la cual habian apresado un toldo, y que por esto no se determinaba. Me dijo que tenia vacas, y que entre los indios habia bastante de este ganado, caballar y lanar: que en llegando cerca de sus toldos hariamos trato con algunas vacas. Se fué á las ocho, y yo seguí mi viage: se llama este indio Ignacio Delgado.
A las 2 de la tarde llegó una de las mugeres de Chulilaquin, llamada Guichalachen, con un indio ladino, y otros. Estos indios y chinas trajeron en sus bolsitas piñones y cinco carneros y un macho, muertos: pues habiéndole yo ponderado la necesidad en que me hallaba, á fin de que no me pidiesen, vinieron en dicho socorro, y una vejiga de grasa de vaca que trajo Guichalachen con una bolsa de piñones. A estos igualmente obsequié, gastando toda aquella paciencia que se necesita para tratar con ellos, y aquellas rústicas y groseras políticas que son precisas para hacerse amable entre esta gente salvaje, y pudiera llamarlas finas por lo rústicas y separadas que estan de las que se usan entre naciones cultas.