DIA 29.
Amaneció nublado, con viento O fuerte y muy frio. A las 8 empezó á aclarar, y salí á observar la latitud del desague del rio Huechum-huechuen: volví á la 4 de la tarde. Hoy condujeron las chinas de 50 á 60 cargueros de manzanas. Salieron á las 8 del dia, y volvieron á las 2 de la tarde; otras que salieron ayer á mediodia, volvieron hoy á las 4 de la tarde, y estas dicen fueron al Huechum-huechuen, porque las manzanas de allí son mucho mejor que las de otras partes. Yo bien pudiera á poca costa cargar las chalupas de esta fruta, pero viene la manzana toda lastimada ó golpeada, así porque la que recogen del suelo ya lo está del golpe que llevó en la caida, como porque en los cargueros se machacan unas con las otras, y con las arreatas y trote de los caballos, de modo que se hallan muy pocas sanas, y que se puedan guardar. Yo embarqué mas de 8,000, y registrándolas esta tarde las hallé casi todas podridas: de manera que pienso en registrarlas mañana, y de los pedazos que hallo sanos hacer orejones. Son muchas las calidades de manzanas que hay, pero es cierto que en gusto no le exceden las de Galicia, mi patria. Hoy al anochecer me trajeron doce camuezas, que se pudieron escoger entre dos cargas de las menos lastimadas; que es cierto que dá gusto el mirarlas, y á esta calidad de manzana le llaman en mi país repiñaldos reales. Yo, á lo menos, no he estado en parage de todos cuantos tengo andados, á donde hubiese tan buena, tan diversa ni tan abundante manzana como aquí. El yerno de Chulilaquin, que lo esperaba hoy, no ha venido. Al anochecer le dí el santo á su suegro, y largué las embarcaciones afuera.
DIA 30.
Amaneció con viento al SO duro. A mediodia me trajo Chulilaquin una bolsa de manzanas, para que se las llevase de su parte al Super-Intendente. A las 3 de la tarde llegó el yerno de Chulilaquin, el que vino luego que llegó á los toldos, á bordo, y me dijo que no habia hallado quien quisiese ir á Valdivia, no solo por los Aucaces de Guchumpilqui, sino por los del cacique Guchulap, con quien están muy contrarios por los robos que poco há se han hecho unos á otros. Me disgustó bastante esta novedad, por lo cual hice venir á bordo á Chulilaquin, y le dije: que á él y á mí convenia el que abreviase su viage rio abajo, y que si no lo hiciese así, que lo desampararia, y seguiria rio arriba (yo nunca le manifesté á Chulilaquin, que la causa de mi detencion aquí era por falta de agua, para poder navegar) y me dijo, que ya veia como estaba su hijo, que aunque algo mejorado no se podia poner en pié derecho, y así que me pedia solos dos dias de término, y al tercero que levantaria sus toldos y caminaria. Esto lo hice por si saliendo de aquí Chulilaquin, vienen los Aucaces ó Peguenches, que acaso tratando con ellos, se podrá acomodar alguna ventaja mayor que la que se logra con estos; pues estos no tienen que dar ni que quitarles en un caso urgentísimo, por su pobreza. Al anochecer largué las embarcaciones afuera, habiéndole dado el santo de Chulilaquin.
DIA 1.º DE MAYO.
Amaneció con viento fuertísimo, el que se mantuvo hasta las 4 de la tarde, que empezó á llover. Anocheció lloviendo fuerte; hoy casi todo el dia estuvo á bordo Chulilaquin: á la noche le dí el santo y se fué á su toldo. Con motivo de haberse mantenido hoy á bordo, y un hermano suyo que está bien impuesto en el rio de la Encarnacion, les hice diversas preguntas del país por medio de la lenguaraza, y me dijeron que en aquel rio habia mucha cantidad de maderas, y en tanta abundancia, que en muchas partes no se podia romper á pié ni á caballo, por su espesura; y que eran muy altas y gruesas. Que la casa y capilla que habian hecho los cristianos en la orilla de aquel rio, distaba jornada y media á caballo de su desague: que en aquel sitio habia mucha cantidad de papas ó batatas muy grandes: que siguiéndolo aguas arriba, un poco mas, y cortando el campo, dejando el rio á la izquierda, luego se veia la mar. Que habia poco tiempo que los cristianos habian andado en dicho rio con una embarcacion, la cual se les hizo pedazos entre las piedras, y que el parage á donde está dicha capilla y casa se llama Tucamelel, y el rio.
En este rio se hallaron estos indios con los Tehuelches de San Julian, con los cuales dicen hicieron mucho comercio, porque venian muy ricos con las alhajas que les habian regalado los cristianos de aquel establecimiento.
A las 10 de la noche cesó la lluvia, y volvió á establecerse el viento por el O muy récio, de cuyo modo se mantuvo el resto de la noche.
DIA 2.
Amaneció nublado, y el viento al O duro. Hoy recogí algunas manzanas, é hice un barril de cidra de diez frascos; y hechas las cuentas de las que consumió la gente desde que estamos aquí, y las que entre unos y otros tienen y existen embarcadas, ascendian al número de treinta mil.