—Sandeces...

—Un anónimo del Pardo... Pero me han de prometer ustedes no decirlo a nadie.

Don Primitivo alzaba el dedo como un predicador que exhorta a la penitencia.

—A nadie absolutamente.

—Una carta del Pardo en que se le dice que mañana, 7 de julio, a la madrugada atacarán los Guardias a Madrid por tres puntos distintos, por la Puerta del Conde-Duque, por...

Las risas no dejaron concluir al señor Cordero.

—Hombre de Dios, usted sueña.

—Lo más que se les puede exigir a esos cobardes es que se dejen atacar en el Pardo.

—¡Es claro; pero venir ellos acá!...

—¡Bonito genio tenemos! Una cosa es seducir a ese confiado rey, y otra atacar a la Milicia.