—Usted no olvida sus coplitas —dijo don Urbano mostrando un humor festivo que en mucho tiempo no se le había conocido—. Pues allá va esa:

Dijo el sabio Salomón

que para mandar a bueyes

no se necesitan leyes:

basta solo un aguijón.

—Pues yo digo:

Ay, le-lé, que toma que toma,

ay, le-lé, que daca que daca;

ya no bastan las razones,

apelemos a la estaca.